🟠 ¿Dónde está el centro, que yo lo vea?

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Borja Ventura
Borja Ventura
✏️ 1.300 palabras ⏱️ 10 minutos 
👋🏻 Saludos, votantes,
El lunes abordaba la posibilidad de que Ciudadanos, al que todos damos por amortizado como partido, tenga una bola extra. Si PP y Vox compiten por la derecha y PSOE y Podemos por la izquierda, podría quedarle un hueco en el centro para los desencantados de las trincheras. Ahora bien, ¿qué es el centro? Y, ¿de verdad no es otra trinchera?
Al lío 👇🏻
🤷🏻‍♂️ Punto uno: el centro ese del que usted me habla
No hay que remontarse a los albores de nuestra democracia para entender la importancia del centro. Es verdad que la UCD tuvo un papel fundamental en el asentamiento del sistema democrático, sobre todo por su capacidad de enseñarle a la derecha nostálgica que desde la muerte del dictador la política se votaba y no se imponía. Pero seguramente su valor más importante no estuvo ahí porque fue un espacio que se diluyó a velocidad de vértigo.
Hay, claro, la fotografía del instante, y también el relato de aquellos días. Adolfo Suárez el estadista, Gutiérrez Mellado confrontando con los golpistas del 23F… Pero en realidad aquello no era un proyecto con vocación de permanencia, como evidenció que apenas dos años y medio bastaron para pasar de los 168 escaños y el Gobierno en 1979 y 11 escaños y la desaparición después de 1982.
Si lo piensas bien, nuestros primeros gobiernos fueron de centro porque la sociedad huía como de la peste de una derecha unida a la dictadura y porque aún temía a la izquierda contra la que les habían educado durante generaciones. Cuando la democracia se asentó el centro se diluyó, y por cierto gran parte de sus representantes acabaron entrando en el PP. Tantos que casi cuesta saber si fue la refundación de AP en el PP la que hizo posible la absorción de tantos exUCD, o si más bien fue aquel desembarco de militantes lo que terminó de alejar a ese nuevo partido de la herencia del pasado.
Vaya, que el centro en España acabó tendiendo hacia la derecha. Y eso a pesar de que la mayoría de la ciudadanía se considera a sí misma de izquierdas, según los sondeos históricos del CIS.
🧟‍♀️ Punto dos: no estaba muerto, estaba de parranda
Pero con el final de la UCD el centro no desapareció, sino que se reconvirtió. De hecho, el verdadero mérito del centro es que, ya madurada la democracia, se convirtió en otra cosa: un espacio político que ganaba elecciones. Ojo, no un partido que ganaba elecciones, sino una idea que decantaba la balanza para que otros las ganaran. Durante mucho tiempo el PSOE ganaba si conseguía conquistar el voto de centro, igual que el PP logró llegar a la Moncloa precisamente porque supo decantar ese espacio. 
Había quienes eran de derechas, y votaban a AP, y quienes eran de izquierdas y votaban al PSOE. Pero, sobre todo, había una enorme masa de gente que no era de ninguno, sino de cualquiera. Los ‘indecisos’ se les suele llamar, aunque en realidad sí que deciden, y en el momento tomaban la decisión de apoyar a uno u otro decidían quién gobernaba. 
¿Cómo de grande ha sido esa masa de votantes? Es complicado cuantificarla, porque en esa masa de ‘indecisos’ pesa mucho la participación.
Si se echa un vistazo a las variaciones en la participación electoral (cuánta gente vota o se abstiene) se ve que aumenta la participación cuando hay cambios políticos de peso, salvo dos excepciones: en 1993, cuando subió la participación aunque no hubo cambio de Gobierno (pero casi) y 2011, cuando no subió pero sí lo hubo.
En realidad, corresponde a voto que se moviliza (o, como en este último caso, se desmoviliza): gente ‘central’ que no es un incondicional de un partido, sino que vota sólo cuando tiene una opción clara. En sentido contrario, hay mucho votante ‘prestado’ a los partidos que dejan de votarles si no tienen incentivos para hacerlo (si la situación no lo requiere, vaya).
🪧 Punto tres: un no-lugar
Decía antes que el centro era un espacio, pero no un partido. Y que fue el oscuro objeto de deseo capaz de movilizar a muchos ‘indecisos’ e inclinar balanzas electorales. Y sí, en esto mezclo cosas distintas porque un desafecto no es un centrista. Lo que pasa es que el centro, en realidad, no existe.
Uno puede ser liberal o socialdemócrata, o ser una cosa para algunas cuestiones (liberalizar horarios o licencias, reducir legislación reguladora) pero otra para el resto (protección social, igualdad de acceso independientemente de la renta…). Ahora bien, eso no es ser de centro, sino ser más o menos una cosa o la otra, que no es lo mismo que ser una tercera diferente.
A ver, que no pretendo yo llevar la contraria a Birgitte Nyborg y lo que representa. Pero es que ese Partido Moderado de la ficción está en Dinamarca. Y sí, por Europa existen partidos más o menos así, de corte liberal en lo económico pero progresista en lo social; laicos pero identitarios; cercanos a las empresas, aunque sensibles con el ecologismo. Si te fijas un poco de ‘cherrypicking’ ideológico, tomando algunas cuestiones que normalmente están a un lado o al otro del espectro ideológico y poniéndolos en la misma cesta.
🎯 Punto cuatro: naranja oscuro casi magenta
Es verdad que España, en eso, no es muy europea. De hecho, hasta hace nada sólo teníamos gobiernos estables con mayorías absolutas porque no había cultura de pacto a nivel nacional. Y eso mismo, nuestra particular cultura política, explica que no tuviera cabida un partido ‘moderado’ o centrista. 
Toda esta lógica (grandes partidos, pocos pactos, formaciones alejadas del centro) se vino abajo con el aumento de la polarización política. Entonces surgió UPyD, que se decía de centro pero acabó en la derecha hasta que le sustituyó Ciudadanos, que empezó siendo de centro reformista y acabó borrándose lo de ‘socialdemócrata’ para acercarse a lo liberal. A nadie se le escapa que su prolongada decadencia, como la de UPyD antes que ellos, es la respuesta a que también acabó tendiendo a irse hacia la derecha.
La quimera del centro polítivco
Centro Centrado, que no moderado
'Borgen' es ficción (ya lo siento)
💭 Punto cinco: me despido
Antes he mencionado de pasada el concepto de ‘polarización’, que es tan importante que merecería cartas aparte. De hecho, gran parte de la política actual responde a su lógica, como el hecho de que cada vez seamos más incapaces de argumentar o de debatir con quienes piensan diferente. Puede que el centro no exista, pero lo que sí puede existir es la moderación: no se trata de no tener certezas ideológicas claras, sino al menos de ser permeable a matices y dudas. Igual nos iría mejor…
Descansa, te escribo en breve 👋🏻
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Borja Ventura
Borja Ventura @borjaventura

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