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🎬 El papel de su vida

Borja Ventura
Borja Ventura
✏️ 1.100 palabras ⏱️ 8 minutos 
👋🏻 Saludos, votantes,
El vínculo entre cine y política goza de buena salud. Ya durante la (primera) Guerra Fría las superproducciones de Hollywood fueron el caballo de Troya para que EEUU exportara sus postulados socioeconómicos al mundo. Y hoy, en los albores de la segunda, un actor emerge como protagonista necesario. 
Al lío 👇🏻
📹 Punto uno: papel estelar
En occidente pocos sabían mucho del origen de Volodimir Zelenski, o de su llegada al poder. Como a estas alturas sabrás ya, es una especie de Andreu Buenafuente en ucraniano: alguien que se dedicaba a actuar, fundamentalmente al humor, pero que tomó la decisión de dar el salto a la política.
La cosa, además, tiene más miga: en uno de los programas de más éxito hacía de presidente del país. Y, mira tú por dónde, conversaba con una ficticia Angela Merkel acerca de su ingreso en la UE.
Vera Bergengruen
I can’t wrap my mind around the existence of this clip. https://t.co/1XvBYWlMxg
La historia es sorprendente (este perfil de María Ramírez es bastante interesante), pero en realidad no es nueva. La idea del cómico que hace sátira política y acaba liderando un partido nos retrotrae, por ejemplo, a Beppe Grillo. Él era también un comediante que, desde el humor ácido, acabó montando el partido Cinque Stelle para hacer antipolítica (según él mismo decía). Su formación (no él) también acabó en el gobierno.
Hay, incluso, un referente anterior: Ronald Reagan, que presidiera EEUU en la década de los ’80, vino también de la industria del cine. Su caso, además, es peculiar: los miembros del cine estadounidense, como ha pasado tradicionalmente con los del español, no son precisamente conservadores… aunque él sí lo era.
Pero mira tú por dónde, Reagan fue uno de los líderes más importantes de su época (nada menos que el final de la primera Guerra Fría), y Zelenski se ha visto en medio de un conflicto bélico que ha sabido capitanear con destreza para multiplicar su rédito político. Hay que decir que antes de que cayeran las primeras bombas su popularidad estaba bajo mínimos…
Fuente: Presidencia de Ucrania
Fuente: Presidencia de Ucrania
¿A qué se debe su éxito? Los expertos aplauden su naturalidad al comunicar, su cercanía y su imagen de liderazgo. Tan pronto exhorta al presidente de EEUU a ayudarles en una videoconferencia como almuerza con sus soldados. La comunicación de Zelenski funciona muy bien en la imagen, sobre todo si se contrapone a la cuenta oficial del país, que cuelga memes frívolos de mal gusto en un momento tan sensible.
Ahora bien, serán los estragos de la guerra, la tensión o la inexperiencia de estar en el centro del foco mundial -ojo a la presión-, pero sus intervenciones suelen ser poco pulidas. Lee, y se nota. Comunicativamente es un fenómeno, pero por el contexto y por lo que hace, no porque lo haga perfecto. 
Sucedió por ejemplo nada más empezar la guerra, cuando con aspecto visiblemente cansado se dirigió a la sala de prensa y, ante un montón de medios, cargó con una silla para sentarse en lugar de estar en pie tras el atril. El simbolismo del líder que se sienta con los suyos, que trabaja hasta la extenuación. Que hace unos meses era un actor cómico y que ahora está al frente de un país destruido porque una potencia les ha invadido y asesina a su población.
Autor: Sergei Supinsky (AFP)
Autor: Sergei Supinsky (AFP)
🕶️ Punto dos: un actor de reparto y un artista invitado
Justo sobre ese punto, el de la naturalidad, reflexionaba Antoni Gutiérrez-Rubí en El País: la otra guerra que libra Ucrania está en las redes sociales. Y ahí, dada la censura rusa y el bloqueo occidental, la victoria es sin duda de Zelenski. 
Es verdad que, siguiendo con el vocabulario bélico, las redes son un campo de minas: abundan los bulos y los montajes. Por ejemplo, acerca de la huída del país de Zelenski en un intento de desmoralizar a los suyos. Y ahí, sin guión, mostrando al mundo que sigue en su oficina de Kiev, es cuando más brillante resulta.
Christopher Miller
Day 12 of Russia’s full-on invasion of Ukraine. Where’s President Zelensky?

“I’m staying in Kyiv. In my office. I’m not hiding. And I’m not afraid of anyone.”

The comic turned president has truly become a wartime leader. https://t.co/dKbzYWwpbo
En toda guerra se necesitan aliados, y pocos más poderosos que Arnold Schwarzenegger. Hecha la broma, por aquello de la musculatura, el que también fuera actor salió en público a apoyar al líder ucraniano marcándose un brillante discurso (pelín largo, eso sí). 
El gesto tiene valor por varios motivos: es una figura mundialmente conocida, bastante apreciada en Rusia y es un igual en el sentido de que primero fue actor y luego político (‘Governator’ le llamaban). Y al parecer era una de las pocas personas a las que Vladimir Putin seguía, así que existe la posibilidad de que viera su alocución.
Arnold
I love the Russian people. That is why I have to tell you the truth. Please watch and share. https://t.co/6gyVRhgpFV
Si Zelenski es el protagonista y Schwarzenegger es el actor de reparto (porque repartía de lo lindo cuando actuaba), sólo falta el artista invitado. Y ese puesto recae en Emmanuel Macron, que sin ser actor es quien más está actuando. Y lo hace con un notorio postureo de imagen: aparece con semblante cansado, con muecas de consternación, sin afeitar o, lo último, vistiendo un chándal del Ejército como si fuera el mismísimo Zelinski. No hay que olvidar que está en campaña electoral.
La verdad, las fotografías son una maravilla de la comunicación política, aunque el momento elegido no sea el mejor. La artífice es Soazig de la Moissonnière, fotógrafa del Elíseo, que emula (y mucho) el estilo del ya mítico Pete Souza con Barack Obama, aunque a veces estira tanto el dramatismo que el efecto es el opuesto al deseado. 
GMN
Hilo de Macron representando días de la semana.

Lunes: https://t.co/0grSPyGIWm
🤔 Uniendo los puntos
Escribí sobre la importancia de tener un buen fotógrafo de cámara (valga la redundancia) en la política moderna hace siete años, especialmente en un momento en el que la telegenia, la imagen y lo simbólico es fundamental, casi más que las ideas, porque todo pasa por redes. Lo que no es tan fundamental es integrar a los actores, o similares, en política. Fíjate si no en los casos más recientes de España, algo que han hecho todos los partidos, y que no suele acabar bien: Màxim Huerta o Felisuco en Ciudadanos, María Botto o Rosana Pastor en Podemos, Eva Pedraza en el PP o Màxim Huerta en el PSOE. Seguro que me dejo unos cuantos.
Ahora es cuando llegan los títulos de crédito: te escribo en unos días 👋🏻
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Borja Ventura
Borja Ventura @borjaventura

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