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ūüēĎ El tiempo perfecto

Borja Ventura
Borja Ventura
‚úŹÔłŹ 1.740 palabras ‚ŹĪÔłŹ 13 minutos¬†
ūüĎčūüŹĽ Saludos, votantes,
Cu√°nto tiempo sin leernos, ¬Ņeh? Ya avis√© que iba a ser algo m√°s flexible con los plazos, por aquello de evitar que el calendario acabara por convertir esto m√°s en una obligaci√≥n que en un disfrute. Y justo de eso vengo a hablaros: de la importancia del tiempo, en este caso en pol√≠tica.
Al l√≠o ūüĎáūüŹĽ
ūüíę Punto uno: eternidades judiciales, instantes pol√≠ticos
El tiempo es uno, pero son muchos. Por ejemplo, la política tiene ciclos amplios, de décadas o más, como cuando los continentes van girando hacia un lado del espectro político y luego balancean hacia el contrario, o como cuando vemos el fantasma de la ultraderecha ir despertándose tras décadas de letargo. Esos vaivenes temporales son los que hacen pensar que algunas cosas evolucionan pero que otras, en realidad, son cíclicas y van yendo y viniendo.
Evolución ideológica reciente en Latinoamérica (Fuente: AFP)
Evolución ideológica reciente en Latinoamérica (Fuente: AFP)
Eso es el largo plazo. Pero tambi√©n est√° el medio, el de los ciclos electorales, que marcan destinos y decisiones, y cuya duraci√≥n depende de cada pa√≠s y cada momento. Y tambi√©n existen las tendencias m√°s breves, m√°s pasajeras, como las pol√≠ticas marcadas por una coyuntura concreta: de pronto nos pasamos semanas hablando de menores no acompa√Īados o de diputaciones provinciales y, tal como aparecieron en la agenda, desaparecen de ella para no volver.
Por si todo esto no fuera poco, en pol√≠tica influyen adem√°s otros tiempos externos. Por ejemplo, el tiempo que manejan los medios de comunicaci√≥n a la hora de elaborar sus historias. O el tiempo que tarda la Justicia en decidir sobre algo en concreto. As√≠, la carrera de un pol√≠tico puede verse alterada por la s√ļbita publicaci√≥n en prensa de algo ocurrido hace a√Īos. Del mismo modo, alguien que viera su carrera truncada puede vivir mucho tiempo despu√©s la absoluci√≥n de lo que se le acusaba. Aunque para entonces casi seguro que da igual: la pol√≠tica siempre tiene prisa y ese tren ya habr√° pasado. Igual que tiempos hay muchos, tambi√©n hay muchos tipos de inocencia: uno puede no ser culpable ante la ley, pero s√≠ ante la opini√≥n p√ļblica. Y de esa pena nadie puede librarte.
ūüźĘ Punto dos: guerras de desgaste diez a√Īos despu√©s
Pero el tiempo no s√≥lo fluye, tambi√©n se maneja. El 18 de enero de 2013 dos escalofr√≠os paralelos recorrieron dos puntos separados en lo geogr√°fico y pol√≠tico. El Mundo publicaba en su portada que el tesorero del PP hab√≠a pagado sobresueldos en negro durante a√Īos a parte de los dirigentes del partido. En G√©nova se echaron a temblar porque, tras meses de temores, sal√≠a a la luz uno de sus secretos m√°s turbios. En la sede de El Pa√≠s tambi√©n temblaron, aunque por otro motivo: pensaron que la competencia les hab√≠a levantado la exclusiva en la que llevaban m√°s de un a√Īo trabajando.
Portada de El Mundo 18/01/13
Portada de El Mundo 18/01/13
Trece d√≠as despu√©s uno de los temblores se relaj√≥ un poco. Aunque el primer golpe lo hab√≠a dado El Mundo, en El Pa√≠s vieron que no ten√≠an la pieza clave del asunto: la evidencia gr√°fica de que esos pagos estaban documentados de pu√Īo y letra del tesorero. Aquel 31 de enero El Pa√≠s sac√≥ en portada las capturas y tir√≥ por tierra buena parte de los argumentos que el PP hab√≠a estado esgrimiendo desde la salva de aviso que hab√≠a lanzado El Mundo.¬†
Portada de El País 31/01/13
Portada de El País 31/01/13
El Gobierno volvi√≥ a ganar las elecciones dos a√Īos despu√©s de aquello, porque el tiempo demosc√≥pico no cambia tan r√°pido como el medi√°tico, pero ya no pudo quitarse de encima la sombra de la corrupci√≥n. Finalmente, cinco a√Īos despu√©s de aquellas portadas la Justicia empez√≥ a dar cr√©dito a todo aquello y en apenas unas semanas una moci√≥n de censura tumbaba por primera vez a un presidente del Gobierno. Un ritmo mucho m√°s lento el judicial, pero sin duda mucho m√°s efectivo.
En aquellos a√Īos otra historia demostraba que los tiempos de pol√≠tica, medios y tribunales van por separado, aunque converjan. El ambiente social empezaba a revolverse tras a√Īos de crisis y austeridad, aderezado todo con titulares casi cotidianos de casos de corrupci√≥n. Dos partidos nuevos empezaban a hacer mucho ruido, especialmente uno de ellos que parec√≠a que ven√≠a a hacer una especie de revoluci√≥n francesa en las instituciones. Previendo lo que pudiera pasar, los poderes del Estado pactaron acelerar la abdicaci√≥n del Rey en su hijo. Fue el gesto de inmolaci√≥n de Rubalcaba, que lideraba un PSOE que dec√≠a ser republicano de la misma forma que el monarca hab√≠a dicho que se hab√≠a equivocado, que lo sent√≠a y que no volver√≠a a pasar. Poco cre√≠ble, vaya.
Pero lo importante, dejando de lado los fuegos artificiales, era el momento elegido: hab√≠a que salvar la Corona de lo que pudiera suceder en esa Espa√Īa que se empezaba a volver imprevisible. A ver si de verdad sal√≠an a la calle las guillotinas republicanas y se ven√≠a todo abajo.
¬ŅQue por qu√© hablo de esto ahora? Han pasado casi diez a√Īos de ambas cosas, pero este 15 de mayo de 2022 hemos sabido que el Rey actual recibir√° al Rey anterior como primer paso a su posible regreso a Espa√Īa, de donde huy√≥ cuando la tormenta acab√≥ por ponerse fea. Tambi√©n han pasado diez a√Īos, pero este 16 de mayo de 2022 se han publicado los audios en los que la entonces secretaria general del PP hablaba con el l√≠der de las cloacas del Estado para pedirle ayuda e impedir que los ‚Äėpapeles de B√°rcenas‚Äô vieran la luz.
El tiempo pol√≠tico es tan fluido que muchas veces los eventos no terminan cuando creemos que terminan, sino que siguen teniendo consecuencias mucho despu√©s. Cada cosa lleva su ritmo, y las guerras de desgaste m√°s a√ļn.
ūü™É Punto tres: eventos con efectos retardados (adrede)
En lo mediático, como en lo político, se juega con el tiempo para intentar ganar batallas. Lo que hizo El Mundo adelantando a El País al publicar esa historia no fue otra cosa que intentar llevarse el rédito de algo que ambos sabían, pero que sólo uno podía probar con documentos. 
Hay ocasiones, sin embargo, que son los propios medios los encargados de terminar con una historia. No es que tengan munición y decidan cuándo usarla, sino que más bien son usados para detonar la bomba a través de una filtración.
Sucedi√≥ con el llamado ‚Äėcaso Cifuentes‚Äô, sacado a la luz por ElDiario.es el 21 de marzo de 2013 y que fue ganando y perdiendo fuerza durante meses. La presidenta de la Comunidad de Madrid acabar√≠a dimitiendo, pero no por aquello sino porque el 25 de abril de 2014, casi un a√Īo despu√©s, OKDiario public√≥ un oportuno v√≠deo en el que se vio c√≥mo la ‚Äėbaronesa‚Äô del PP hab√≠a robado unas cremas.
Cabría pensar que, como en el caso de El Mundo y El País, lo que intentó OKDiario era ganarle la partida a ElDiario.es y llevarse el mérito de su dimisión. Pero sucede que aquel vídeo era de 2011. Vaya, que alguien lo tuvo guardado en un cajón esperando al momento adecuado para utilizarlo y lo deslizó a un medio que fuera capaz de darle difusión para acabar con aquella larga agonía. El tiempo lo es todo, y hay algunos que se hacen innecesariamente largos.
Ya ves que adem√°s del tiempo pol√≠tico, el medi√°tico y el judicial, hay tambi√©n bombas que se activan con retardo. Algunas se guardan en cajones esperando su momento. Otras se van ense√Īando a modo de peque√Īas deflagraciones que a veces pasan sin pena ni gloria hasta que, alg√ļn tiempo despu√©s y sin motivo aparente, irrumpen con fuerza.
Supimos, por ejemplo, que Isabel D√≠az Ayuso hab√≠a bloqueado en WhatsApp a Teodoro Garc√≠a Escudero un 29 de octubre de 2021 gracias a La Sexta, y apenas dos semanas despu√©s, el 17 de noviembre, supimos que un amigo de la familia Ayuso hab√≠a cobrado adjudicaciones a dedo de la Comunidad de Madrid gracias a ElDiario.es. Luego se sabr√≠a que detr√°s estaba su hermano, y que hab√≠a mucho m√°s. Y se entendieron tambi√©n los porqu√©s de cada uno de esos eventos aparentemente diferentes, pero que no lo eran. Nada encajaba entonces porque a√ļn no era el momento para quien manejaba los tiempos.
Y es que m√°s all√° de la expulsi√≥n de una diputada socialista del Pleno de la Asamblea de Madrid por hablar del hermano de Ayuso unos d√≠as antes de la publicaci√≥n de ElDiario.es, no se mencion√≥ mucho m√°s del tema en aquel entonces. Como le pas√≥ a Pasqual Maragall en 2004 cuando le espet√≥ a Artur Mas que ten√≠an un problema que se llamaba 3%, todo resultaba ser extra√Īamente prof√©tico: anunciaba algo que estaba por venir, pero que todav√≠a no se entend√≠a.
Cuando la bomba explotó, lo hizo de forma medida: el 16 de febrero El Confidencial publicaba que Génova había intentado espiar a Ayuso y se desataba la tormenta que acabaría con la defenestración de Pablo Casado. El resto es historia.
ūü§Ē Uniendo los puntos
El manejo del tiempo lo es todo en pol√≠tica, tambi√©n para construir relato. ¬ŅRecuerdas cuando Iv√°n Redondo era poderoso e influyente, y convirti√≥ el goteo de nombramientos ministeriales de 2018 en el tema m√°s comentado durante d√≠as? Fue su en√©sima medalla. Tres a√Īos despu√©s su reloj pol√≠tico se parar√≠a de forma inesperada. En pol√≠tica, como en la vida, a todos nos alcanza el tiempo. Tambi√©n a √©l. Y, cada vez m√°s, a muchos, y m√°s r√°pido. Quiz√° tambi√©n de forma medida.
√Ānimo con la semana, te escribo en breve* y hablamos de eso ūüĎčūüŹĽ
(* Pero recuerda que el tiempo es relativo)
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Borja Ventura
Borja Ventura @borjaventura

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