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👶🏻 La trinchera generacional está en Chile

Borja Ventura
Borja Ventura
✏️ 1.000 palabras ⏱️ 7 minutos 
👋🏻 Saludos, votantes,
El lunes abríamos el melón generacional español. A saber: que algunos partidos de izquierdas pugnan por el voto joven, el voto de protesta, pero resulta que los jóvenes ni son tan de izquierdas, ni están tan movilizados como para ser rentables electoralmente. En consecuencia, sus problemas tienen poco peso político. La natalidad, amigos, también es política.
Al lío 👇🏻
👯 Punto uno: ya lo sabemos
El tema que tocamos el lunes no es, ni mucho menos, nuevo. De hecho me hizo gracia comprobar que lo que usé como título de bloque (“no es país para jóvenes”) es muy recurrente, haciendo un obvio paralelismo con el título de la película de los hermanos Coen. Lamento ser tan poco original.
¿Cómo de recurrente? Júzgalo tú mismo con estos diez ejemplos titulados exactamente igual ordenados por fecha:
📄 España "no es país para jóvenes"
👤 No es país para jóvenes (uno)
👤 No es país para jóvenes (dos)
👤 No es país para jóvenes (tres)
👤 No somos un país para jóvenes
👤 No somos un país para jóvenes
📹 No es país para jóvenes (cuatro)
👤 No es país para jóvenes (cinco)
👤 👤 No es país para jóvenes (seis)
📝 No es país para jóvenes (siete)
👌🏻 Punto dos: te recomiendo
Quedan pocas dudas de que el tema planteado es un gran problema en España. Sin embargo, a diferente situación demográfica, diferentes efectos políticos. Si hace unos años Uruguay era la tierra prometida de la izquierda, ahora ese referente es Chile. Y, de nuevo, todo empieza en la capacidad de movilización (e influencia) de los jóvenes. Porque todo empezó con las revueltas estudiantiles.
📝 Mejor es coser que deshilachar
Habla de política, claro, pero llevémoslo a lo generacional: convertirse en una opción transversal (como son PP y PSOE) y no en algo que busca el voto de sólo (o sobre todo) un sector.
¿Y por qué esa traslación de lo político a lo generacional es relevante? Porque aunque España es uno de los país con mayor desafección política y peor situación objetiva para la juventud, es un país demográficamente envejecido. Baste como muestra la comparación de las pirámides poblacionales de ambos países (siendo Chile, ojo, otro país envejecido).
Fuente: DatosMacro
Fuente: DatosMacro
Fuente: DatosMacro
Fuente: DatosMacro
Pero es que no sólo se trata de cómo de envejecido está un país, sino de cuál es la tendencia. Me explico: hay países muy jóvenes porque tienen mucha población joven, pero también porque tienen menor esperanza de vida, como sucede por ejemplo en África, por lo que la media de edad es joven. En el caso de España se conjugan ambos factores contrarios: una sociedad muy longeva y una tasa de natalidad por los suelos.
Y eso tiene, de nuevo, consecuencias. Cuanto más longeva es la sociedad, más tiempo se pagan pensiones a los mayores, lo que hace que se dediquen menos fondos a otras cuestiones. Y cuanto menos recursos hay, por ejemplo, para la inserción productiva de los jóvenes, más tarde y en peores circunstancias se independizan y forman familias. Es una especie de pescadilla que se muerde la cola agravada por el tiempo: a ver cómo unos pocos jóvenes activos pueden sostener a muchos jubilados.
El siguiente paso es la consecuencia de lo anterior: la ganancia o pérdida de población de países enteros (y regiones dentro de los países). Por ilustrarlo con otros ejemplos alejados de España y Chile, es interesante esta comparación entre Portugal y Países Bajos.
Autor: @alexandreafonso
Autor: @alexandreafonso
¿Y todo esto qué tiene que ver con la política? Todo. No sólo es que los partidos prioricen políticas para nichos de votantes más importantes (los mayores por delante de los jóvenes), sino que incluso se condiciona el debate en cuestiones derivadas. Por ejemplo, la temporalidad laboral (el otro gran drama del mercado patrio). A ese respecto me pareció interesante una reflexión de Jorge Godoy:
Hay una fractura generacional entre los que prefieren encarecer el despido (los que tienen contratos fijos) y los que preferimos acabar con la temporalidad (jóvenes precarios).
💭 Punto tres: me despido
Me está gustando esto de despedirme con música: hoy cierro con un autor chileno cuya música no me gusta, pero que tiene una canción que me recuerda muchísimo a unos amigos de allí básicamente porque lo ponían en el coche cuando fuimos a visitarles a Santiago hace más de una década. Y porque oye, viene al pelo para cerrar el boletín porque después de esta canción igual te vas (para siempre).
Espero que no: yo en unos días te escribo por si sigues ahí. Pero ya te adelanto que no será el lunes, sino el martes, para poder analizar bien todo lo que den de sí las elecciones en Castilla y León.
Dale al play y entra en el fin de semana bailando 👋🏻
Américo - Te vas
Américo - Te vas
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Borja Ventura
Borja Ventura @borjaventura

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