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🦁 Un circo lleno de fieras

Borja Ventura
Borja Ventura
✏️ 1.300 palabras ⏱️ 9 minutos 
👋🏻 Saludos, votantes,
Es sábado y toca al fin descansar tras diez días de acontecimientos precipitados que aceleran el panorama político de los próximos meses. En apenas dos semanas el PP ha conseguido tumbar la reforma laboral con una hábil maniobra en Navarra, recuperar la mayoría absoluta en Castilla y León reunificando el voto conservador y pillar a PSOE y Podemos sin candidatos asentados para afrontar el adelanto electoral en Andalucía que acaban de anunciar. Pablo Casado habla ya de “cambio de ciclo político”, porque no es que hubiera un ‘fenómeno Ayuso’ sino (dice) “un fenomenal PP” y emplaza al presidente Sánchez a que disuelva las Cortes cuanto antes.
Ese era el plan. Pero ha salido todo mal. Al lío 👇🏻
🎪 Punto uno: el circo
No, la reforma laboral no se tumbó porque un diputado se equivocó de botón. Intentaron luego recurrir el tema como si fuera un “error informático o humano” primero y un “pucherazo a la soberanía popular” después. Por supuesto, la Justicia no les ha dado la razón. 
Tampoco consiguieron mayoría absoluta en Castilla y León y, aunque ganaron, pasaron de poder manejar a unos socios de gobierno en extinción a depender del que ya es el principal rival ideológico en la derecha. Y no, no han adelantado elecciones en Andalucía por lo que pueda pasar, ni han revertido el ciclo político, ni se atreverían a pedir un adelanto electoral porque ahora mismo igual se hundirían en voto. 
Al contrario: de las dos semanas que deberían haber cambiado el ciclo político para preparar el posible regreso del PP a la Moncloa hemos pasado a una crisis sin precedentes que podría acabar en otra refundación del partido. Y todo porque lejos de conseguir matizar el éxito electoral de Ayuso en la Comunidad de Madrid, el PP se ha abierto en canal en lo que ya es un proceso de destitución indisimulado. ¿De quién? Está por ver, pero quizá de ambos.
Antes de que se desencadenara la tormenta, en la carta que te envié el martes, hablaba de variables políticas que condicionarían el futuro del PP. Permíteme la autocita, me hace ilusión acertar con alguna previsión de vez en cuando:
La primera es si el fenómeno Ayuso aguantará hasta el año que viene (antes de las generales habrá autonómicas), lo cual no sólo dependerá de sus rivales externos sino también de ver si Casado es capaz de debilitarla (si quiere, si puede y si se atreve).
🐾 Punto dos: las fieras
Quizá pensarás que mira, que sí, que Casado se ha atrevido. Pero no. El primer trueno vino con la filtración a varios medios de que Génova había contratado a detectives para buscar trapos sucios de Ayuso. El argumento central, desplegado con todo lujo de detalles en una comparecencia sin preguntas ante los medios, es que ella era la víctima. Que Pablo Casado, incapaz de evitar que le eclipsara, buscaba tumbarla. Pero en realidad era ella la que pasaba al ataque.
Fuente: Agencia EFE
Fuente: Agencia EFE
La respuesta llegó un rato después en dos planos. El primero, privado, con el encargo a Alberto Casero (el mismo que se equivocó al votar la reforma laboral) para azuzar a los cargos orgánicos a que mostraran su apoyo a Pablo Casado. El segundo, público, saliendo el secretario general del partido, Teodoro García Egea, a declarar la guerra total a Ayuso: la filtración era un intento de voladura controlada para desviar la atención sobre el problema de fondo, que no era otro que el cobro (reconocido) de comisiones de un contrato público asignado a dedo por parte del hermano de Ayuso.
Y estalla la guerra. Bueno, en realidad estalla el decimocuarto año de guerra. Los cargos del partido, con Casado (basta echar un vistazo a todos los retuits de la cuenta del PP durante la tarde del jueves). Las bases, con Ayuso (basta echar un vistazo a los comentarios en redes y a las protestas en Génova, corona de flores incluida). Al día siguiente, comunicado de Ayuso y comparecencia de consejeros (no todos, sólo los afines). Más partido que popular, la organización se ha dividido en dos bandos que amenazan con desgajarse. El PP ya parece un partido de izquierdas cualquiera.
🤹🏼‍♀️ Punto tres: payasos, trapecistas, equilibristas y hasta la mujer barbuda
La pregunta ahora es quién ganará, y la respuesta más verosímil es que posiblemente nadie. Ayuso cuenta con un imponente apoyo entre los medios conservadores (bastaba ver las portadas de ayer de El Mundo o ABC), pero Casado tiene el poder orgánico y -espionaje aparte-, un poderoso argumento: en una entrevista ha asegurado estar en posesión de documentación que evidencia el cobro de esas comisiones, lo que supondría una mancha complicada de superar para Ayuso.
Entonces, ¿por qué detonar el botón de la voladura controlada? Porque Ayuso quería adelantar el congreso del PP madrileño para blindarse, habida cuenta de que lo del contrato de su hermano podía estallarle. Es más, posiblemente pensara que sería inmune al escándalo, sobre todo después de que el tema saliera en la Asamblea de Madrid en noviembre y no pasara nada. Bueno, pasó que expulsaron a la diputada del PSOE que mencionó el tema. Como cuando Maragall le espetó a Artur Mas en el Parlament lo del 3% mucho antes de que estallara el caso que acabó dinamitando a la todopoderosa Convergència.
Fuente: La Vanguardia
Fuente: La Vanguardia
¿Puede esto dinamitar el PP? Puede. Justo esta semana se cumplía un año desde que Casado dijo que el PP abandonaría la sede de Génova para romper con el pasado de la corrupción que llevó a la división de la derecha en tres partidos distintos.De momento parece el PP no ha hecho ninguna de las dos cosas. Si de verdad se prueba que hubo irregularidades en el cobro de esta comisión (o quizá ni haga falta) Ayuso podría acabar fuera del PP, expulsada o por voluntad propia. Y su presencia tiene arrastre: ilustres críticas como Cayetana Álvarez de Toledo o Esperanza Aguirre ya se han situado a su lado. En el caso de esta última, por cierto, ajusticiando en público al señalado como responsable del supuesto espionaje, Ángel Carromero, que antaño era su protegido.
Mientras, Alberto Núñez Feijóo ha hablado como casi siempre entre nieblas gallegas, primero situándose del lado de Ayuso en un sorprendente movimiento para luego virar a pedir la dimisión del secretario de organización como sacrificio necesario, y de ahí a abrir la puerta a la posible necesidad de un congreso extraordinario para cambiar de líder. El Godot del PP sabe que Ayuso está manchada y Casado herido de muerte, y toma posiciones por lo que pueda deparar el futuro.
💭 Punto cuatro: me despido
La función no termina aquí. De hecho, apenas empieza. Falta por ver si alguien cae del trapecio con tanto malabarismo, si aguantan los equilibrios de algunos, si alguna fiera da un zarpazo inesperado o si al final los que hacen de payasos acaban por dar más miedo que risa. Porque la izquierda puede estar encantada con el espectáculo, pero ojo con la resaca de la fiesta: a ver si cuando se apaguen los focos la pista central la va a pasar a ocupar Vox.
Descansa, el lunes te escribo de nuevo 👋🏻
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Borja Ventura
Borja Ventura @borjaventura

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